
¿Quién no ha dado una propina para conseguir un favor? Todos lo hemos hecho en algún momento, ¿verdad? Steven Kovacs no iba a ser menos cuando el instalador de televisión por cable llegó a su nuevo apartamento para conectar el servicio de recepción de canales. Para Steven, bastaba con dar una propina de 50 dólares para obtener todos los canales de películas gratis. Pero el instalador de televisión por cable no es como los demás. Él no quiere los cincuenta dólares: quiere un amigo... y no aceptará un no como respuesta. Y Steven está a punto de descubrir que la televisión por cable gratis no existe.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.