Chuck Connelly, un pistolero a sueldo, es contratado para eliminar al nuevo fiscal del distrito que ha estado persiguiendo a las organizaciones de corrupción. Chuck se dirige a la casa del fiscal para amenazarlo, pero se sorprende cuando la pequeña hija de su víctima se apoya confiadamente en su rodilla y lo mira con una sonrisa. El fiscal ignora la advertencia de Chuck, y la banda ordena al pistolero que lo mate. Chuck irrumpe en la casa, pero vuelve a ver a la pequeña niña y no puede completar su tarea. En su lugar, busca a su novia, Annie Mangan, una reformadora de la Salvación Army, y jura dejar su vida de crimen.
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