
En las profundidades del Rin, las tres Rhinemaidens custodian el Oro del Rin, un tesoro de valor incalculable. El enano Nibelungo Alberich se queda fascinado ante su visión. Las chicas explican que quien obtenga el oro y lo convierta en un anillo tendrá poder sobre el mundo, pero antes debe renunciar al amor. Frustrado por sus infructuosos intentos de atrapar a una de las chicas, Alberich maldice el amor y roba el oro. Wotan, señor de los dioses, es reprendido por su esposa Fricka: ha prometido entregar a Freia, diosa de la juventud, a los gigantes Fasolt y Fafner a cambio de que construyan un castillo para los dioses. Cuando los gigantes exigen su recompensa, Loge, el dios del fuego, propone un pago alternativo: el anillo que Alberich ha forjado con el Oro del Rin, y sus otros tesoros. Los gigantes aceptan, y Wotan y Loge se dirigen al hogar subterráneo de los Nibelungos.
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