
Pedro y Leonor tienen una relación tensa como pareja. Viven juntos en el campo, pero empiezan a distanciarse el uno del otro gracias a la iglesia de los domingos. Mientras que Pedro no se interesa por la religión y incluso se burla de ella, Leonor se está volviendo más religiosa y se está encariñando con el sacerdote. La envidia de Pedro aumenta, ayudada por el sacristán, y decide tomar medidas con sus propias manos.
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