
Aston invita a Davies a su casa (un espacio único abarrotado de objetos variados) después de sacarlo de una discusión en un café. Davies aceptó finalmente la oferta de Aston de alojarlo temporalmente, ya que no tenía dinero, hogar ni documentos. Resultó ser un anciano oportunista, parasitario y poco amable, quejándose de todo y con tendencias racistas. Mick, propietario de la casa en la que vive su hermano Aston, parece molesto por la intrusión de Davies y lo trata con rudeza. Aston le ofrece a Davies el trabajo de conserje, pero su paciencia se agota ante la egoísta actitud del anciano. Davies intenta obtener el apoyo de Mick en contra de su hermano, pero el plan fracasa. Al final de la obra, Davies vuelve a recurrir a Aston, pero está claro que será en vano.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.