
A los seis años, Dario vio el primer alunizaje en la televisión, lo que encendió en él un sueño de por vida de alcanzar las estrellas. Durante el resto de su vida, este ingenioso gruñón construyó una nave espacial casera en su granja utilizando chatarra de la tienda de materiales locales. Pero, después de un desastroso primer lanzamiento que incendia los campos de maíz de los vecinos, Dario termina en la cárcel. Ahí es donde entra Mario, su hermano distanciado que dejó el campo moribundo por la ciudad: a pesar de la confusión, accede a ayudar al 'programa espacial secreto' de Italia a despegar finalmente.
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