
El hijo menor del molinero se sienta triste frente a su cabaña mientras sus hermanos heredan el molino y el burro de su padre, y a él solo le toca un viejo gato. Pero lo que no sabía: ese gato era bastante talentoso. Un gato que podía hablar y caminar como un humano sobre dos patas.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.