Dos policías novatos interrumpen accidentalmente una operación de juego y arrestan a todos los presentes. Sin saber que entre ellos se encuentra la madre del alcalde, son ascendidos a detectives debido a la gran cobertura mediática. Sin embargo, cuando la atención de los medios se desvanece, descubren que su acción ha causado gran vergüenza al alcalde y ha arruinado una operación. Como recompensa, son asignados al precinto 25, conocido como "dos-cinco", donde se envían a todos los policías problemáticos. Solo tienen que esperar a que otro tome el cargo. Además, descubren que el comandante del precinto está cansado de que le envíen investigadores para supervisarlo y, para no arriesgar su pensión, ordena a sus hombres que no hagan olas, es decir, que no hagan nada. Sintiéndose incapaces de aguantar allí por mucho tiempo, intentan encontrar una forma de llamar la atención de los medios y así obtener el apoyo necesario para salir de allí.
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