
El 13 de diciembre de 2002, un viernes lluvioso, DIO tomó el control total del legendario Roseland Ballroom de Nueva York. Con un quinteto formidable, la banda desató su poder ante un público ansioso y agotado, ofreciendo un concierto memorable que fue nada menos que una lección de historia del heavy metal.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.