
Alma Krause es la orgullosa propietaria de un pura sangre francés bulldog. Además, cuida y aloja a varios amigos de dos y cuatro patas en su apartamento, tal como cabría esperar de la viuda de un veterinario. Por otro lado, su sobrino Heinz está algo abatido. No es que no ame a los animales, eso no le pegaría a un futuro veterinario, sino que no parece tener ambiciones para una pequeña clínica veterinaria, como la que dirigía su bendito tío. Tía Alma quiere ahorrarle un futuro como "Bazillenscheuche" en el establo de vacas y toma las medidas adecuadas.
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