
Nina y Anna representan dos mundos opuestos y visiones de la vida: el mundo del consumismo superficial y la cultura mainstream, y el mundo del individualismo marginado. Nina se arregla con su mejor 'yo'—ropa cara, maquillaje abundante, etc.—y sale de su lujosa casa kitsch. Anna desata su vieja bicicleta y abandona su edificio semiabandonado. Nina casi choca con Anna al salir descuidadamente de su garaje con su coche de niña. Le grita un par de insultos a Anna, y luego ambas continúan su camino hacia sus respectivos destinos. Sus destinos nos contarán mucho sobre las diferentes direcciones en las que se mueven sus vidas.
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