
Ah Wei, ex-policía, ahora trabaja como guardia de seguridad tras haber sufrido numerosas heridas de batalla y balazos que lo apartaron del cuerpo. Sin embargo, su vida no es aburrida en absoluto, ya que esta película de Hong Kong, como las demás, se nutre de tiroteos, persecuciones y violencia suficiente para mantener al público alerta.
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