
Jeanne se fue de casa de Luc, al menos por tres semanas. Pero Jeanne sigue muy presente: en la espuma del café, en la acera de enfrente o en una caja de cerillas. Encogido en la barra, Luc se consume en la espera. Quiere verla de nuevo o olvidarla. Un montón de rasca y gana, una llamada sin respuesta y un extraño vidente son recordatorios de su pesar. Solo faltan tres semanas, menos un día... Bueno, ni siquiera un día, menos unas pocas horas...
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