
En la construcción de las instalaciones industriales de Zenica, se reunieron granjeros y sus familias, ingenieros, técnicos, criminales y prostitutas. Siba trata de ayudarlos, trabajando con dedicación y amor que va más allá de su deber. Es difícil satisfacer a todos y lograr más en esta ciudad abrasadora, y Siba comete errores impulsado por su deseo de alcanzar lo imposible. Con gran esfuerzo, los constructores logran superar la vorágine después del desbordamiento de la presa, y mientras corre el primer hierro de la nueva fragua, Siba, despedido por los errores cometidos, abandona la ciudad en auge de Zenica.
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