En la árida región de Rajasthan, India, existen dos familias reales, Mirtagarth y Surjangarh, que creen en un ritual religioso que establece que un guerrero de cada una de estas dos familias debe enfrentarse anualmente en una batalla feroz, con el ganador teniendo que sacrificar un pequeño búfalo y hacer llover en su territorio. Esta tradición debe estar destinada a continuar por las generaciones futuras, ya que es una ley de la naturaleza establecida por sus antepasados.
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