La tensión se palpa en el aire. No es para menos: este calor, el humo del cigarrillo, el desorden en el tablero y, para rematar, este dolor de cabeza que no me deja en paz. No, dos trabajos en un mismo día son demasiado incluso para el mejor dúo de asesinos a sueldo...
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.