
París, 1896. A pesar de la prohibición del escandaloso can-can, la dueña de un café (MacLaine) seguía presentándolo, deleitando a sus clientes. Esto era posible gracias a la astucia de su abogado (Sinatra), que tenía a un juez corrupto (Chevalier) bajo su control. Sin embargo, este negocio rentable se desmorona con la llegada de un nuevo juez (Jourdan), que decide prohibir definitivamente este baile inmoral.
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