
Las tierras áridas podrían estar en cualquier lugar, al igual que Marcélia Cartaxo podría ser muchas mujeres (incluida ella misma). La actriz se encuentra en una situación en la que se enfrenta a la naturaleza y a otras figuras femeninas, en algunos casos, sus dobles. De estas encuentros surgen otras posibilidades que operan en el mundo de la representación, que en la película nacen del mismo poder imaginario que los juegos de niños en terrenos baldíos.
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