Había un niño que le tenía miedo a la oscuridad. Un día, mientras jugaba en la azotea de una fábrica abandonada, dejó caer un objeto valioso por un hueco entre las tejas. Entrar en la fábrica significa enfrentar su fobia, y en su interior le espera la mirada de una bestia.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.