Al dejar su Bolivia natal, Freddy dejó lo que más le importaba: su familia. Se trasladó a Buenos Aires con la esperanza de encontrar un buen trabajo y un lugar para vivir y así poder llevar a los suyos. Sin embargo, esta ciudad resultó ser mucho menos acogedora de lo que había imaginado. Resulta que la capital argentina ya no es el Eldorado donde todos los sueños eran posibles.
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