
Klaasje, la vecina de abajo de Bert, vestida con poca ropa, sube a pedirle una taza de azúcar, la típica situación cliché con un posible desenlace sexual. Cuando a ella se le resbala la taza de las manos y ambos intentan atraparla, el destino llama a la puerta.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.