
En el mundo de las abejas y el de los humanos, hay un esfuerzo admirable. Las abejas actúan por instinto; los hombres, por necesidad. Un ciclo de creación y supervivencia en el que cada movimiento lleva el peso del riesgo: caídas, errores, accidentes, muertes.
Inicia sesión para comentar y debatir sobre esta obra.