
El fin de semana del 23 de abril de 2004 es revivido en esta historia. Tres jóvenes y atractivas amigas se adentran en el bosque para acampar en una cabaña familiar. El guardabosques local les había advertido sobre un ermitaño que vive en los bosques, por lo que cuando aparecen dos jóvenes y apuestos chicos, las chicas se ponen nerviosas. La ansiedad se transforma en atracción a medida que se conocen mejor. Al día siguiente, alguien sigue observándolas. El ermitaño aparece y las amenaza, ordenándoles que se vayan o mueran. Esa noche, los horribles asesinatos comienzan y descubrimos que las víctimas no son más que comida para este "espectador del bosque". Trampas, cuchillos afilados, trampas para osos y ramas son la perfección para acabar con la vida de estos jóvenes que acampan en terreno maldito. Al final, la línea entre la amistad y el terror se difumina cuando descubrimos que el asesino es un espíritu maligno que se hace amigo de sus presas antes de matarlas.
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