
Abdullah 'Ap' Bentarek se alegra de que, a diferencia de su tío Yusuf que se quedó en el pueblo montañoso ancestral de Marruecos, su padre Ali se mudó a los Países Bajos –aunque eso signifique tener que lidiar con amigos mediocres y expectativas poco realistas en la oficina de empleo. Un retrato desenfadado de la experiencia del inmigrante y la intolerancia común hacia lo desconocido en la sociedad neerlandesa.
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