
Matthias se hace cargo no solo del gobierno, sino también de la abrumadora responsabilidad de la calificación. Al ser liberado de sus cuidados, inicia una caza de disfraces que lo lleva a Gyévibe, el centro del mundo donde la ley del juez es la única que rige. Mientras tanto, un rey orgulloso y disfrazado congrega en su corte a candidatas para desposarlo, lo que no deja de causar complicaciones diplomáticas.
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